La pregunta parece sencilla, pero esconde décadas de debate filológico: ¿cuándo empezó a hablarse asturiano? La respuesta corta es que podemos datarlo con bastante precisión. La larga, merece un recorrido.
Del latín a un romance propio
El asturiano no nació de la nada. Como todas las lenguas romances de la Península Ibérica, desciende del latín vulgar que Roma introdujo en el norte de Hispania a partir del 218 a.C., durante la Segunda Guerra Púnica. Durante siglos, el latín convivió con las lenguas prerromanas de la zona —astures, cántabros— hasta desplazarlas casi completamente.
Lo que ocurrió después fue lo que le ocurrió al latín en toda Europa occidental: se fragmentó. Las variedades locales fueron divergiendo hasta convertirse en lenguas diferenciadas. En el norte peninsular, ese proceso se aceleró con la caída del Imperio romano de Occidente (476 d.C.) y, sobre todo, con la llegada de los visigodos y, más tarde, de los musulmanes.
El Reino de Asturias y la lengua que lo nombró
El momento fundacional del asturiano como variedad romance diferenciada se sitúa en el Reino de Asturias (718–910). En ese territorio, que comprendía el núcleo de lo que hoy es Asturias y se extendía hacia Galicia, Cantabria y parte de Castilla, se fue consolidando una forma de hablar que los lingüistas identifican ya como romance asturiano.
No hay una fecha de nacimiento en el calendario. Lo que sí tenemos son documentos. Los primeros textos con rasgos asturianos reconocibles aparecen en los siglos IX y X: diplomas monacales, donaciones, registros de propiedades. Son documentos escritos mayoritariamente en latín, pero con interferencias romances tan sistemáticas que resultan identificables.
Los primeros documentos escritos
Los textos de referencia más citados por los especialistas incluyen:
- Diplomas del monasterio de Corias (siglos X-XI): documentación administrativa con léxico y morfología claramente asturiana.
- El Fuero de Avilés: la concesión original se atribuye tradicionalmente a 1085, pero la copia que ha llegado hasta nosotros es posterior —la crítica la sitúa en el siglo XIII—. Contiene una de las muestras más antiguas de prosa romance del área asturiana y fue estudiada exhaustivamente por Ramón Menéndez Pidal.
- El Fuero de Oviedo: conjunto normativo con formas lingüísticas que se alejan sistemáticamente del castellano y presentan los rasgos fonológicos característicos del asturiano.
La conclusión de la filología es clara: hacia los siglos IX-X el asturiano existe como romance distinto, con sus propias soluciones fonológicas, morfológicas y léxicas.
El esplendor medieval
El periodo entre los siglos XIII y XV fue el de mayor producción escrita en asturiano. La lengua se usaba para todo: crónicas históricas, fueros municipales, documentación notarial, textos religiosos. Era la lengua del poder en el territorio.
Las Crónicas Asturianas del ciclo ovetense, la documentación de la catedral de Oviedo y los registros de los concejos medievales son corpus de enorme valor tanto histórico como lingüístico. En ese periodo, el asturiano no era una lengua menor ni marginal: era la lengua escrita de una región con peso político real.
El giro de 1388
La integración del Reino de Asturias en la Corona de Castilla, consolidada a lo largo de los siglos XIV y XV, marcó el inicio del declive del asturiano como lengua escrita de poder. La fecha que suele citarse es 1388, cuando el Principado de Asturias quedó definitivamente vinculado a la corona castellana.
Lo que siguió fue un proceso gradual pero constante de desplazamiento. El castellano se impuso como lengua oficial, administrativa y literaria. El asturiano se replegó hacia el uso oral, rural y doméstico. Durante siglos, escribir en asturiano fue casi un acto de resistencia cultural.
La recuperación: normativa y certificaciones
El siglo XX trajo un cambio de rumbo. En 1981, l’Academia de la Llingua Asturiana (ALLA) fue fundada con el mandato de normalizar y promover la lengua. Publicó las Normes Ortográfiques y el DALLA (Diccionario de la Llingua Asturiana), que son hoy las referencias normativas de la lengua.
Hoy, el asturiano cuenta con certificaciones oficiales según el Marco Común Europeo de Referencia (MCER): las Escuelas Oficiales de Idiomas del Principado expiden niveles A2, B1, B2, C1 y C2. Se estima que tiene alrededor de 100.000 hablantes habituales en Asturias, con comunidades también en la diáspora asturiana en América Latina.
Una lengua que podemos situar en el tiempo
El asturiano no es una curiosidad lingüística ni un dialecto del castellano. Es una lengua romance con documentación desde el siglo IX, una normativa consolidada y una comunidad de hablantes activa. Cuando los lingüistas preguntan «¿cuándo nació?», la respuesta no es «nunca lo sabremos». Es: «entre los siglos IX y X, en el territorio del antiguo Reino de Asturias, a partir del latín vulgar que Roma llevó al norte de Hispania hace más de dos mil años».
Eso es lo que nos dicen los documentos. Y los documentos, cuando están bien leídos, no mienten.
Si quieres conocer cómo se mide hoy el nivel de dominio del asturiano, el artículo sobre el Marco Común Europeo de Referencia y su aplicación al asturiano explica los niveles A1–C1 en términos concretos.
Fuentes
- Normes ortográfiques (Abre en nueva pestaña) (7ª ed., 2021)
- Gramática de la Llingua Asturiana (GrALLA, 3ª ed., 2001)
- Orígenes del español. Estado lingüístico de la Península Ibérica hasta el siglo XI (estudio del Fuero de Avilés)
- Academia de la Llingua Asturiana (Abre en nueva pestaña)
- Historia de la Llingua Asturiana (Academia de la Llingua Asturiana, 2004)

