La oficialidad del asturiano y el eonaviego lleva décadas sobre la mesa política asturiana, pero en el último año y medio ha pasado de reivindicación de calle a debate parlamentario concreto, con una votación fallida, una estrategia de gobierno a cuatro años y varias voces institucionales tomando posición pública. Este artículo no repasa la historia del movimiento —para eso está nuestra cronología de medio siglo de manifestaciones—, sino que responde a una pregunta más concreta: ¿en qué punto está hoy el debate institucional?
El fracaso de junio de 2025 en la Junta General
El hecho más determinante del debate reciente ocurrió el 12 de junio de 2025, cuando la Junta General del Principado de Asturias votó la reforma del artículo 4 del Estatuto de Autonomía para abrir la vía a la oficialidad del asturiano y el eonaviego. La propuesta, impulsada por el PSOE, Convocatoria por Asturies-IU y la diputada del Grupo Mixto Covadonga Tomé, obtuvo 22 votos a favor y 21 en contra, con el rechazo de PP, Vox y el diputado de Foro Asturias, Adrián Pumares.
La reforma del Estatuto exige una mayoría reforzada de tres quintos: en una cámara de 45 escaños, eso son 27 votos. Los 22 conseguidos se quedaron a cinco de esa cifra, así que la iniciativa no prosperó.
Las tres formaciones que votaron en contra explicaron su posición con matices distintos:
- PP (diputado José Luis Costillas): «Asturiano, sí. Obligatoriedad, no». El PP defiende la libertad de uso de la lengua, la promoción pública para su conservación y la voluntariedad de su aprendizaje, pero rechaza que la oficialidad implique un uso administrativo obligatorio.
- Vox (portavoz Carolina López): calificó la iniciativa de un «gobierno dictatorial que busca imponer a la mayoría lo que quiere una minoría», y sostuvo que «no se puede obligar al 98% de los asturianos a hablar y escribir como quiere el 2%».
- Foro Asturias (diputado Adrián Pumares): consideró que detrás de la reforma no hay «voluntad sincera» de proteger las lenguas propias, sino «una operación política que quiere usar el asturianu como elemento de confrontación».
Tras el resultado, el presidente del Principado, Adrián Barbón, valoró en positivo el respaldo obtenido pese a no alcanzar el umbral necesario, destacando el «histórico apoyo» que había logrado reunir la propuesta en la cámara.
La manifestación de mayo de 2026 y la respuesta institucional
El 9 de mayo de 2026, coincidiendo con la Selmana de les Lletres Asturianes, la Xunta pola Defensa de la Llingua Asturiana (XDLA) volvió a convocar una manifestación en Oviedo. La Policía Nacional estimó una asistencia inicial de unas 4.000 personas. Su portavoz, Xosé Candel, defendió que la oficialidad es la «única vía» para resolver lo que describió como una situación de injusticia.
A esa misma cita acudió la consejera de Cultura, Política Llingüística y Turismo, Vanessa Gutiérrez, quien reafirmó el «compromiso total y absoluto» del Gobierno del Principado con la oficialidad. Gutiérrez señaló que existe una «mayoría histórica» a favor en la Junta General, aunque todavía insuficiente para completar la reforma estatutaria, y que el Ejecutivo autonómico seguirá impulsando medidas de normalización lingüística mientras busca el consenso político necesario para reabrir la vía del Estatuto.
La estrategia de normalización 2026-2030: avanzar sin esperar a la reforma
Sin el respaldo parlamentario necesario para la vía estatutaria, el Gobierno del Principado ha optado por una segunda vía: la normalización social del asturiano y el eonaviego por la vía administrativa, sin necesidad de reforma legal. El 20 de febrero de 2026, Barbón y la Conseyería de Cultura presentaron la Estratexa de Normalización del Asturianu y del Eonaviegu 2026-2030, un marco de 245 acciones concretas organizadas en cinco grandes áreas de actuación.
El plan está coordinado por una comisión intersectorial con representación de las áreas de Educación, Universidad, Cultura, Deporte, Ciencia, Salud, Servicios Sociales, Consumo, Turismo, Justicia, Interior, Igualdad, Medio Ambiente, Hacienda y Administración Local. El objetivo final que declara el propio documento es la oficialidad, aunque su horizonte de ejecución —hasta 2030— no depende de que la reforma del Estatuto salga adelante antes.
Las voces institucionales que se han sumado al debate
Más allá de los partidos y el Gobierno autonómico, otras instituciones han tomado posición pública sobre la oficialidad en el último año:
Xosé Antón González Riaño, presidente de la Academia de la Llingua Asturiana (ALLA) desde 2017 y actualmente en su tercer mandato, respondió sin dudar cuando le preguntaron si se atrevía a poner fecha a la oficialidad: «Inevitablemente la próxima legislatura». Riaño insistió en que la oficialidad exige que tanto el PSOE como el PP asuman la cuestión, y que ningún proyecto político que aspire a liderar Asturias puede darle la espalda.
Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, compareció el 3 de abril de 2025 ante la Junta General del Principado —en calidad de catedrático de Literatura Española de la Universidad de Granada— para defender la oficialidad del asturiano «dentro de la diversidad de España». García Montero sostuvo que la ausencia del asturiano entre las lenguas cooficiales del Estado «no es bueno ni para los asturianos ni para el orgullo de la diversidad española», y advirtió que, sin oficialidad, el asturiano «estará siempre en desventaja».
La especialidad docente: un paso paralelo, no un sustituto
En julio de 2026, el acuerdo entre el Principado y el Ministerio de Educación para crear la especialidad docente de asturiano y eonaviego —que ya contamos en detalle en nuestro artículo sobre la especialidad docente— reabrió parte de este debate desde el ámbito educativo. El sindicato SUATEA valoró el acuerdo, pero fue explícito en su posición: la especialidad docente debe entenderse como «un primer paso» hacia la oficialidad plena, no como un sustituto de ella.
Esta distinción conecta con un dato concreto que ilustra la desventaja administrativa del asturiano frente a las lenguas cooficiales del Estado. Según el baremo general de méritos de las oposiciones docentes en Asturias, la acreditación de asturiano mediante la certificación C1 de la Consejería de Educación puntúa 0,5 puntos en el apartado de otros méritos —la misma vía por la que también puntúan certificados de idiomas extranjeros de nivel C1, como inglés o francés—. Las fuentes consultadas para este artículo no son unánimes sobre si existe además una vía diferenciada que puntúe solo 0,25: varios baremos publicados por academias de oposiciones sitúan en 0,25 puntos otros méritos del apartado general (como premios autonómicos o superar procesos selectivos previos), pero no hemos podido confirmar con una fuente oficial primaria que esa cifra de 0,25 se aplique específicamente a la acreditación de asturiano. Dicho con cautela: la cifra mejor respaldada es 0,5 puntos por la vía del C1, equiparada a los idiomas extranjeros; cualquier lectura de 0,25 puntos debería contrastarse contra la convocatoria oficial vigente antes de darla por buena. En cualquier caso, el punto de fondo —y el que defiende SUATEA— es que, al no ser oficial, el asturiano no puede puntuar en la vía reservada a las lenguas cooficiales (catalán, euskera, gallego), que en muchos baremos autonómicos tiene un peso distinto y superior.
Una reivindicación con base constitucional
El marco legal de fondo sobre el que se apoya toda esta reivindicación es el artículo 3.2 de la Constitución española, que establece que las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos. Es la misma vía que ya han recorrido el catalán, el euskera y el gallego: el paso pendiente en Asturias es que el propio Estatuto de Autonomía incorpore esa declaración, algo que —de momento— no ha logrado la mayoría reforzada necesaria en la Junta General.
Como recordatorio de que esta demanda tiene raíces municipales largas: Bimenes fue en 1997 el primer concejo en declararse a favor de la oficialidad, y desde entonces celebra cada año la Fiesta de la Oficialidá de la Llingua Asturiana —edición número 30 en julio de 2026, con Barbón presente reafirmando que «la oficialidad de la lengua es un compromiso con la sociedad asturiana»—.
Dónde queda el debate ahora mismo
A día de hoy, el mapa institucional es este: una mayoría parlamentaria favorable a la oficialidad que no llega a los tres quintos necesarios; un Gobierno autonómico que ha optado por avanzar en normalización administrativa mientras busca ese consenso más amplio; una oposición de derechas dividida entre el rechazo frontal (Vox), la aceptación de la promoción sin obligatoriedad (PP) y la desconfianza hacia la reforma como maniobra política (Foro); y varias instituciones —la ALLA, el Instituto Cervantes, sindicatos como SUATEA— que se han pronunciado a favor desde ángulos distintos. Ningún actor relevante ha cambiado de posición desde junio de 2025: lo que ha cambiado es el terreno donde se libra el debate, cada vez más desplazado de la calle hacia la administración y la letra pequeña de los baremos.
Para el contexto histórico completo de cómo se ha llegado hasta aquí, puede consultarse nuestra cronología de las manifestaciones por la oficialidad del asturiano, de 1976 a 2026.
Fuentes
- RTPA (Abre en nueva pestaña)
- El Diario (Abre en nueva pestaña)
- El Debate (Abre en nueva pestaña)
- Demócrata (Abre en nueva pestaña)
- Nortes (Abre en nueva pestaña)
- miGijón (Abre en nueva pestaña)
- RTPA (Abre en nueva pestaña)
- Nortes (Abre en nueva pestaña)
- Instituto Cervantes (Abre en nueva pestaña)
- El Gobierno del Principado logra un acuerdo histórico con el Ministerio de Educación para reconocer la especialidad docente de lengua asturiana y eonaviego (Abre en nueva pestaña)
- Junta General del Principado de Asturias (Abre en nueva pestaña)
- Constitución Española de 1978, artículo 3.2 (Abre en nueva pestaña)

